UNIDAD 10: Lo que nos enseña Adonay a través de los bueyes
Lo que nos enseña Adonay a través de los bueyes
Entre los animales creados por Adonay, el buey es uno de los más usados por él, para dar grandes enseñanzas Job 12:7 acerca del esfuerzo y disposición que debe caracterizar a sus siervos santos. El buey es el mismo animal que conocemos como becerro y toro, pero recibe este nombre porque desde su juventud, su dueño lo apartó y lo instruyó para que llevara un yugo sobre su espalda y así prestara importantes servicios como trasladar cargas y arar la tierra Sal 144:14, es decir, los bueyes eran y son de bendición para sus dueños Pro 14:4. Para que entendamos la enseñanza y revelación que Adonay nos da a través de estos animales, necesitamos recurrir al hebreo, a la lengua santa. La palabra buey en hebreo se escribe con tres consonantes: álef-lámed-fe (אלף) Sal 144:14, Isa 30:24. Estas tres consonantes forman varios fonemas y varias palabras con distintos significados pero todos relacionados con esta importante enseñanza acerca de los bueyes. Veamos sus implicaciones.
La palabra formada por estas tres consonantes (אלף) tiene entre otros significados: enseñar Job 33:33, 35:11 y aprender Pro 22:24-25 ¿qué significa eso? Pues Adonay quería que su pueblo observará el comportamiento de los bueyes cuando estos están ayuntados y haciendo su labor, para que aprendiéramos a través de lo que estas bestias nos enseñan. El buey es un animal que fue usado con mucha frecuencia por nuestros padres para arar la tierra, y para hacerlo, era necesario sujetar dos bueyes a un “yugo”, para que ambos como compañeros se apoyaran mutuamente en el trabajo. Cuando los bueyes envejecían, era necesario capacitar bueyes más jóvenes para que ellos en el futuro realizaran el trabajo de los viejos. Esta capacitación o enseñanza se realizaba de la siguiente manera: mediante un yugo se sujetaba al buey experto para que trabajara con otro buey joven o aprendiz; ellos ahora serían como dos amigos que en adelante realizarían juntos todas las labores diarias. El buey experto sería el maestro y líder, quien a través del ejemplo enseñaría al buey más joven todo lo que él necesitaba aprender para que algún día se hiciera también experto en el trabajo. El buey más joven y que estaba en proceso de formación, tenía que aprender por imitación, siguiendo los pasos y dejándose guiar en la dirección que determine el buey líder, quien a su vez es el más fuerte. Esta era la importancia del yugo, que el buey inexperto siempre unido a su compañero experto aprendiera a hacer el trabajo de la misma manera que su líder, sometiéndose al paso, a la disciplina y al orden que le estaba enseñando el buey líder o experto.
La palabra formada por las tres consonantes (אלף) también traduce “jefe” Gén 36:19, 1Cr 1:54, pues Adonay a través de esta palabra quería también enseñar a su pueblo, que Él usa al líder, al jefe o aquel que está en autoridad para instruir. De allí que en la cultura santa o hebrea, los jefes tenían que ser los siervos más sabios, santos y prudentes del pueblo Deu 1:12-15. Por esa razón, los padres por ser los jefes de familia, deben ser sabios y santos, para que sus hijos y nietos aprendan a través de sus enseñanzas, de sus consejos y sobre todo, de su ejemplo en el diario vivir Deu 4:9. En la nueva Venezuela que Adonay va a levantar en este tiempo, Él capacitará a aquellos siervos temerosos y humildes que se unan al yugo de Yahshúa Mat 11:29-30, 1Jn 5:3, y dará sabiduría y autoridad de gobierno a los más fieles, sabios y santos, porque Adonay en esta nueva dispensación que ya ha iniciado, los usará para enseñar justicia y santidad a las naciones Dan 1:3.
Esta palabra hebrea (אלף) también aparece en la Sagrada Escritura con el significado de “amigo” Pro 16:28, 17:9 y “compañero” Sal 55:13, Pro 2:17, porque Adonay nos quería dar a entender, que debemos tener cuidado de aquellas personas con las que frecuentamos, o amigos con quienes andamos, porque ellos pueden influir sobre nosotros como si fueran nuestros pastores. Por esa razón las escrituras enseñan que el que anda con necio aprenderá de sus necedades Pro 28:7; también el que anda con prostitutas terminará arruinado Pro 29:3 y el que anda con sabio será más sabio Pro 13:20. Si sus amigos son sabios y con frecuencia andan justos como dos bueyes unidos por el mismo yugo, de ellos aprenderá usted sabiduría y justicia Pro 13:20, Sal 119:63, Sal 101:6, y esos amigos sabios serán como bueyes expertos que andarán con usted (ayuntados) para enseñarle de sus virtudes. Si por el contrario sus amigos son necios o impíos, de ellos usted aprenderá necedad e impiedad Pro 1:15-16, Pro 4:14-15, Pro 13:20, Sal 26:4-5. Recuerden aquel dicho popular “el que anda con lobo aprende a aullar”. Es por ello que Adonay no quiere que su pueblo santo se una en amistad o compañerismo con impíos, es decir, en yugo desigual 1Co 5:9-11, 2Co 6:14, 17, para que no aprenda de sus malas costumbres 1Co 15:33. Si usted es como un buey que está ayuntado a Yahshúa Mat 11:29-30, no tiene por qué estar juntándose con los impíos, o que es lo mismo, no estar ayuntado a los asnos Deu 22:10.
Esta palabra (אלף) también significa “manso” o “dócil” Jer 11:19, porque Adonay quería enseñarnos que su pueblo para aprender del más sabio, necesita ser manso y humilde, para que así acepte con disposición todas las enseñanzas y consejos que le dé a través de su sacerdocio, profetas y maestros que ponga a su lado para enseñarlos (para que se ayunte a ellos) Sal 25:8-9, Sal 32:8-9, Mat 11:29. Si el aprendiz es soberbio, o sabio en su propia opinión Pro 26:12, entonces Adonay no lo podrá enseñar, y tendrá que enseñarle a través de la disciplina y de la reprensión.
La misma palabra hebrea (אלף) también significa familia Jue 6:15. Adonay quería también enseñarnos a través de esta palabra, que cada familia de su pueblo tenía que ser como un grupo de bueyes ayuntados, donde el padre tenía que prepararse para ser el sacerdote o buey experto en santidad, encargado de instruir y dar ejemplo a todos los demás miembros de su familia Deu 4:9, Deu 11:18-19, para que todos ellos conformaran una familia de santos Pro 4:1, Pro 6:20, ayuntados a Yahshúa. Nuestro padre Abraham recibió este mandato de Adonay, y que era necesario cumplir, para que las promesas que había declarado para él, las pudiera cumplir también en sus descendientes o futuras generaciones Gén 18:19.
Para que un siervo cumpla con el anhelo que Adonay tiene con su pueblo, es decir, que todos estén correctamente ayuntados, todos necesitan desarrollar virtudes: ser humildes, enseñables, saber escuchar, es decir, mantenerse callados mientas son instruidos Job 33:33. Adonay desea que en la familia hayan siervos sabios y prudentes para que enseñen (los padres) y siervos mansos y humildes (los hijos) para que aprendan a través de los más sabios. Aquel que no quiere servir a Adonay bajo el yugo que Él le impone hoy para que aprenda Lam 3:27-29, es como el búfalo o toro salvaje, que aunque tiene mucha fuerza, nadie se puede beneficiar de él y por esa razón, ese pueblo soberbio y rebelde tarde o temprano será humillado, quebrantado y cortado Job 39:9-12.
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